Entrevista | Dr. Antonio Pellicer, cofundador de la Fundación IVI

Jueves, 23 abril, 2015


“Para emprender hay que estar bien formado”

 

 

El profesor Pellicer fundó el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en 1990 y su trabajo en el campo de la reproducción ha conducido a la creación de varias clínicas IVI tanto en España como en todo el mundo. El IVI es la primera institución española especializada íntegramente en la reproducción humana asistida y sigue fomentando la investigación día a día para conseguir mejores resultados contra el envejecimiento de los ovarios. En esta entrevista nos habla de todo el proceso.

 

¿Qué es el IVI? ¿Cómo surgió la idea de poner en marcha el IVI?

 

El IVI es el Instituto Valenciano de Infertilidad. Una institución que creamos el Doctor José Remohí y yo en el año 1990 y que se dedica básicamente a la cobertura o el tratamiento de las parejas que tienen problemas para tener hijos.

 

La idea de poner en marcha el IVI fue algo muy sencillo, ya que nosotros nos dedicábamos a eso. Cuando acabé mi residencia me fui a EE.UU. a trabajar y me dediqué específicamente al tratamiento de las parejas estériles. José Remohí, mi residente entonces, también fue a EE.UU. Al terminar sus estudios a especializarse en el mismo campo. De esta manera, los dos teníamos una preparación muy especial en este ámbito.

 

Creamos el IVI porque en el hospital en el que estábamos trabajando no existía interés en promocionar la medicina reproductiva. El dinero público se empleaba para desarrollar otros programas, por lo que lógicamente no nos sentíamos apoyados en nuestro campo. Fue entonces cuando tuvimos que hacer nuestro propio esfuerzo. Obviamente, hubo que pedir dinero a nuestros padres, porque entonces éramos muy jóvenes para poder emprender nuestra propia aventura empresarial.

 

¿Con qué dificultades contaron en sus inicios, aparte de la financiación?


La principal es la financiación y el miedo que tiene cualquier persona con 30 años a que las cosas le salgan bien o mal. Pero la verdad es que teníamos una formación tan sólida que teníamos mucha confianza en que las cosas fueran bien. Por otro lado, las leyes en España nos protegían bastante porque es un país donde no existen leyes proteccionistas, por lo menos en medicina. Uno puede abrir una consulta donde quiera, al contrario que en el caso de las farmacias, por ejemplo. Las normas de la Conselleria de Sanidad son razonables y entonces fue sencillo. Una vez reunido el dinero hacer la primera clínica no fue complicado, fue cuestión de tiempo.

 

¿Qué productos y qué servicios ofrecen ustedes?

 

Tratamos a las parejas estériles. Por tanto, el producto estrella es la fecundación in vitro. Este procedimiento es lo que teóricamente soluciona casi todos los casos, pero a partir de él han surgido otros. Por ejemplo, antes de hacer la fecundación in vitro hay parejas que necesitan tratamientos más sencillos como es la inseminación artificial y a veces ni siquiera eso. Pero gracias a la existencia de la fecundación in vitro, ahora somos capaces de diagnosticar en los embriones, antes de que la mujer se quede embarazada, si tienen síndrome de Down, si tienen alguna enfermedad y si la transmiten o si no la transmiten. También podemos guardar los óvulos a una mujer si no quiere quedarse embarazada para que el efecto de la edad no le afecte. O podemos tratar a las mujeres que tienen cáncer, guardándoles sus óvulos y preservando su fertilidad antes de que las traten, porque esta enfermedad afecta de forma muy negativa a los ovarios en general y, por lo tanto, a la fertilidad de las mujeres, al igual que en los hombres.

 

¿Qué modelo de negocio aplican y cuál es su clave de éxito?

 

Aplicamos un modelo de negocio en el que la gente coparticipa, es decir, los 1.200 trabajadores que somos en toda la empresa, recibimos nuestro sueldo con fijos y variables por objetivos. Además, en el caso de altos cargos como direcciones de clínicas, son copartícipes del negocio hasta que se jubilan, es decir, algo parecido a los despachos de abogados, de manera que participan de los beneficios de los dividendos que se producen.

 

Después, el secreto ha sido muy sencillo: dar autonomía a los trabajadores. Nosotros tenemos a nuestro alrededor a mucha gente válida que tiene prestigio en todo el mundo y que ha salido de nuestras clínicas. Pero si no se les da margen para que tengan su autonomía y su capacidad de crecer y hacer equipo, se van, porque no todo en la vida es cuestión de dinero.

 

¿Cómo fue el proceso de internacionalización?

 

El proceso de internacionalización se gestó porque desarrollamos un modelo en España que se iniciaba con profesionales que venía a aprender con nosotros y después les ofrecíamos abrir una clínica en otras ciudades españolas. Nos dimos cuenta de que también teníamos muchos extranjeros que venían a aprender con nosotros y que se iban después a sus países donde les hacían trabajar para otros porque no tenían recursos suficientes para poder empezar ellos solos. Entonces, nosotros empezamos a apoyarles, es decir, les financiamos y, gracias a ello, conseguimos lo que son la mayoría de las clínicas que tenemos ahora. Este es el modelo que tenemos también en Latinoamérica. Otra cosa ha sido la internacionalización en países que están lejos y que además no controlamos ni su cultura ni su idioma. Este es el caso de la India. Para ello, en este país nos hemos unido a un grupo que se llama NOVA. Lo que hacemos es, a cambio de poner nuestro nombre al lado del de ellos, ofrecerles una formación continuada y, a cambio, recibimos unos royalties por ello. Nos resulta mucho más fácil porque no hay inversión por nuestra parte y, sin embargo, se nos remunera.

 

¿Cómo introducen los avances científicos en la investigación clínica?

 

Ese es el secreto de haber llegado a ser líderes probablemente en el mundo entero. Nosotros entendimos siempre que el trabajo clínico y la atención a los pacientes es muy importante pero que, paralelamente, teníamos que desarrollarnos y mostrarnos como investigadores que éramos porque nuestra educación es universitaria. Lo que hicimos fue crear una Fundación que nos permitiera captar no solamente fondos privados sino también públicos y a partir de ahí pusimos al frente de ella al Doctor Carlos Simón que desarrolló la investigación. Hoy en día, toda la investigación que nosotros hicimos nos revierte porque en primer lugar la gente nos visualiza como punteros, es decir, tenemos toda la tecnología que los demás después adoptan. Esto, además, nos ha permitido crear otras startups o empresas que se van desarrollando alrededor del IVI y que han dado mucho trabajo. Ahora mismo tenemos en el parque de la Universitat de València una empresa que se llama IGENOMIX que tiene del orden de 100 empleados, que sigue creciendo y que está trabajando en EE.UU., en la India, en los Emiratos Árabes y que en realidad no es el IVI, es una proveedora de servicios que utiliza los productos que el IVI creó.

 

 

¿Cuáles son las líneas de investigación de futuro en su campo?

 

Son muchas las líneas de investigación de futuro con las que contamos. Siempre destacamos lo que se llama la viabilidad embrionaria, es decir, poder encontrar el embrión ideal que implante en el útero.

 

También hay otra línea de investigación que nos apasiona porque es algo que nosotros necesitamos, que es revertir el envejecimiento de los ovarios. Hoy en día el problema que hay es que las mujeres ya no tienen hijos a los 25 años como antes y lo hacen como muy pronto a los 35. A esas edades ya empieza a haber problemas porque los ovarios se hacen viejos. Intentar revertir eso con distintas alternativas, como un ejemplo con células madre es una de las líneas más importantes de investigación de los próximos diez años.

 

¿Cómo atraen el talento al IVI? ¿Qué cualidades buscan en ese talento?

 

Lo que nosotros buscamos son profesionales que entiendan cuál es nuestra misión y cuál es nuestra visión y la compartan para entonces unirse al grupo. Tenemos la capacidad de incorporar a las personas según veamos cómo se comportan, no solamente por las notas de la carrera, sino también por las entrevistas y por tenerlos una temporada trabajando con nosotros. En este sentido, nos sentimos privilegiados porque enseguida detectamos quién lleva en sus genes el interés por investigar y estudiar, aparte, obviamente, de tratar a sus pacientes.

 

El mes pasado, la Academia de Medicina de Francia le entregó un premio. ¿Qué supone este reconocimiento europeo?

 

Que me estoy haciendo viejo –Risas-. Bromas aparte, obviamente, es un honor ver que en el extranjero te valoran mucho y aquí en España también. A Carlos Simón y a mí nos han dado el premio Jaime I, a mí me han dado el premio Fundación Lilly que es muy importante. Todos los reconocimientos son muy gratificantes y los premios extranjeros son también muy bienvenidos.

 

¿Qué mensaje mandaría a los emprendedores que se están iniciando con algún proyecto en el mundo de la biomedicina?

 

En primer lugar, les diría que el mundo de la biomedicina es un mundo por el que los economistas apuestan siempre. Parece ser que es un campo con futuro para la gente que cree, desde el punto de vista económico, que los proyectos son viables. En segundo lugar, para iniciarse en algún proyecto hay que estar bien formado, es decir, lo que no se puede hacer es dedicarse a algo sin tener ni idea de lo que se hace. Y en tercer lugar, les mando mucho ánimo ya que son jóvenes, están bien preparados y se inician en un campo que tiene futuro. Lo único que deben hacer es ir para adelante.

 

¿Cómo valora el sector salud en Valencia como sector económico?

 

En el sector salud en Valencia hay empresas fuertes, como por ejemplo la empresa valenciana de hospitales NISA, que ya ha salido al exterior.

 

También contamos en Valencia con referentes en oftalmología sobre todo el grupo de las Clínicas Baviera. Y otros ejemplos de otras especialidades que nacen en Valencia como Corporación Dermoestética. Desconozco muy bien la historia de todos ellos pero estoy seguro de que no tienen que ver nada nosotros, porque el IVI tiene un componente de investigación que otros no tienen.

 

¿Cuáles son las claves para el crecimiento y consolidación del sector salud en Valencia?

 

La clave es trabajar bien, creer en lo que uno hace y hacerlo bien porque ese es el elemento diferencial.

 

¿Qué importancia tiene pertenecer a una red como VIT Salud?

 

Creo que es muy importante porque da una visibilidad del interés que tienen las instituciones por hacer las cosas bien en medicina. Indudablemente, perteneciendo a una gran agrupación, podemos aprender de los demás y los demás pueden aprender de nosotros. Creo que son unas iniciativas muy necesarias y muy buenas.

 

Fuente : InnDEA Valencia